Nadie puede con Cancellara

La edición de este año del Tour de Flandes nos dejó para el recuerdo una nueva exhibición a cargo de Fabian Cancellara.

El campeón suizo no sólo ha sido el dominador absoluto de las pruebas contrarreloj en los últimos años, sino que cada temporada demuestra que su ambición no tiene límites y nos sorprende con victorias en todo tipo de terrenos y condiciones: ahí están sus triunfos en Paris-Roubaix, Milan-San Remo o aquella tercera etapa del Tour de Francia de 2007, cuando vestido con el maillot amarillo rompió el pelotón y a los sprinters con un brutal ataque en el último kilómetro.

El suizo ha dicho en más de una ocasión que algún día irá al Tour de Francia para ganarlo. Suena a palabras mayores pero, viendo lo que ha mejorado en la montaña estos años (que le pregunten a Carlos Sastre o Andy Schleck), no voy a ser yo quien diga que es imposible.

Volviendo a Flandes, ayer Cancellara derrotó no sólo al terreno que más problemas le causaba, las subidas, sino también al único rival que parecía mantenerle a raya en este tipo de clásicas, el belga Tom Boonen.
Faltaban aún más de 45 km para la meta de Flandes y la selección de los mejores ya estaba hecha cuando el expreso suizo decidió no esperar más y marcharse, pero sólo Boonen pareció advertir algo que debería ser obvio: la rueda de Cancellara siempre es la buena. Cuando el resto de gallos se quisieron dar cuenta, ya sólo peleaban por el tercer puesto.

No pareció que a Cancellara le inquietara mucho llevar a rueda a Boonen, mucho más rápido en la llegada, sabía que quedaba mucho terreno y marcó el ritmo mientras el campeón belga relevaba sin gastar. Entonces el suizo y el belga llegaron a Kappelmuur, y ocurrió lo inexplicable. Boonen luchó y se retorció sobre la bicicleta, como cualquier ciclista que afronta pendientes del 20%, pero sólo pudo ver como un imperial Cancellara, sin levantarse del sillín, volaba en solitario hacia la meta, con una cadencia y un poderío físico que parecía vencer incluso a las leyes de la física.

Para ver el vídeo: click aquí

Tras coronar el muro, hubo tiempo para que el campeón del mundo contrarreloj se luciera aún más en los 12 km llanos que le restaban hasta la meta, mientras un resignado Boonen, gran ciclista y mucho más que un sprinter, conservó con mucho orgullo su segundo puesto y pudo recibir el aplauso de su público. Completó un podio de lujo el también belga Phillipe Gilbert, otro gran clasicómano que siempre está ahi pero al que le falta un puntito para estar con los mejores.

Pero esto no termina aqui, ya que este próximo domingo tendrá Tom Boonen la oportunidad de desquitarse en la Paris-Roubaix. Ahora mismo no veo a nadie capaz de estar al nivel de estos dos, y me temo que los Gilbert, Hincapie, Flecha o Breschel serán de nuevo espectadores de lujo. La potencia del suizo contra la inteligencia y la velocidad del belga, ¿apuestas?

4 comentarios:

Víctor dijo...

Ante una exhibición como la del otro día, y ante los vídeos que son una muestra de la trayectoria de este enorme ciclista sólo puedo decir una cosa: IMPRESIONANTE CANCELLARA

Nico dijo...

Q pesadilla debe de ser subir por esas zonas de adoquines!
A ver que pasa en la Paris Roubaix. Parece que la ponen en televisión española.

Nico dijo...

Faltan 15 kilómetros y parece que nadie le podrá quitar la victoria a Cancellara. Está que se sale.

Víctor dijo...

Y nadie se la ha quitado :D. Vaya otra exhibición que ha dado. La imagen de la carrera creo que ha sido cuando Leukemans ha intentado seguirle durante un kilómetro y al final ha tenido que hacer un gesto como de "vete tú solo, que yo no puedo ni seguirte".

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