Una resolución de vergüenza

El pasado lunes en París, Max Mosley consumó su deseada venganza contra su tradicional enemigo Flavio Briatore. El inglés se deshizo de una de las voces siempre discordantes dentro del paddock con la errática política de la FIA. Flavio ha sido expulsado de la Fórmula 1 y de cualquier otra categoría sancionada por la FIA sin fecha de regreso. Aún así, es difícil que el italiano se quede callado y acepte la sanción sin más. En una más de muchas decisiones politizadas del órgano regulador, la sanción para Pat Symonds ha sido de cinco años fuera de las competiciones, Renault ha sido advertido de expulsión en un plazo de dos años si reincide y Nelson Piquet no ha recibido ninguna sanción.

Recordemos la pasada carrera de Singapur 2008. El equipo Renault se presentaba en el pequeño país asiático con un coche muy mejorado. En los libres Fernando Alonso fue muy rápido pero la mayor parte de la parrilla dudaba de las posibilidades del español. En calificación, después de ser muy rápido en Q1, un problema mecánico dejaba a Fernando 15º en parrilla antes de completar su primera vuelta en la Q2. Para la carrera, Renault elige para Alonso una táctica agresiva con la primera parada en la vuelta 12. Otros pilotos también eligen este tipo de táctica, pensando en la alta posibilidad de un safety car. Webber, Coulthard y Barrichello paran en la vuelta 14, justo después del accidente de Piquet, quizá influenciados por el accidente. Rosberg hace una parada en boxes, esta sí programada, en la vuelta 15 y es penalizado por ello, ya que los boxes están cerrados. Paradójicamente, Nico fue uno de los más beneficiados por el accidente de Piquet, terminando 2º el Gran Premio.

Así pues, aunque la estrategia de Renault era agresiva, otros pilotos habían elegido una no demasiado diferente. Sin embargo, el tribunal de la FIA considera probado este hecho aún sin aportar pruebas definitivas sobre ello. Aún en el caso de que Renault hubiese decidido emplear esta estrategia, no es muy diferente a las frenadas de Barrichello en plena recta de meta para dejar pasar a Michael Schumacher. El resultado es el mismo, carreras "amañadas". Sin embargo, la FIA se escuda en la el "riesgo para la seguridad de pilotos, comisarios y aficionados" para medir este hecho con un rasero totalmente distinto.

Las connotaciones políticas de las sanciones de la FIA son demasiado graves para ser pasadas por alto. Max ha conseguido expulsar de la F1 en un año a dos de los directores de equipo con los que más roces ha tenido en los últimos tiempos, Ron Dennis y Flavio Briatore. Sin embargo, el equipo Renault ha salido indemne de la investigación debido a la necesidad de retener en la categoría a los constructores. De no ser así, nos podríamos encontrar con un campeonato en el que no hubiese suficientes motores para servir a los equipos privados. De haber recibido una multa, la retirada de Renault hubiese sido definitiva.

Aunque parezca mentira, el único absuelto por el tribunal de la FIA fue el ejecutor de la maniobra que se juzgaba. Nelsinho cambió hace un año su accidente provocado en Singapur por la continuidad en el volante de Renault, puesta en duda reiteradamente desde mediados de 2008. El joven brasileño no había mostrado en la pista más que errores en casi todos los Grandes Premios. Así, fue definitivamente despedido el julio pasado. Renault consideraba pagado el accidente provocado un año antes.

A partir de ahí, la reacción de Nelsinho es inexplicable para alguien que quiere volver a correr en F1 en el futuro. Además de lento en pista y torpe al evitar los errores, el brasileño causa constantes problemas durante y después de su estancia en el equipo. La única salida para él es el favor que le debe Max Mosley al haberle ayudado a desterrar a Flavio. En la sentencia se señala el arrepentimiento y la colaboración de Piquet para dejarle sin sanción. Es curioso que el arrepentimiento le llegase un año después y justo después de ser despedido de su equipo. Desde aquí no se le puede desear nada mejor que no volver a verle en las pistas nunca más. Ni a él ni a su padre, que está ensuciando su gran carrera como piloto.

En cualquier caso, el ego de Flavio no le dejará marcharse así de la F1. Su juicio por la FIA fue realizado sin la posibilidad de que el condenado se defendiese. Por otro lado, la resolución se mete demasiado en la vida privada de Flavio (no dar una superlicencia a un piloto que tenga que ver con Flavio), así que podrá ser apelada por la vía civil. Estoy seguro de que más pronto que tarde veremos al italiano de nuevo involucrado en las carreras. Será un regreso sonado y como el mismo dijo, "daré una gran fiesta cuando regrese".

2 comentarios:

Nico dijo...

Hace mucho que las decisiones de la FIA son claramente políticas, es bastante escandaloso. Además la pela es la pela, y no se atrevieron a expulsar a Renault (algo que si han demostrado el apaño deberían haber hecho).

Raúl Montero dijo...

Max Mosley se la ha devuelto doblada!

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